Archivo por meses: Febrero 2014

¡AY, EL DESAMOR!

thLa incertidumbre se había adueñado de su vida, un buen día no sabía muy bien cuando se encontró en esa situación difícil, en la que no sabía cómo continuar con su vida. Seguir como si nada hubiera pasado bueno, era una opción, pero Elisa no sabía actuar así. Ella fue siempre una mujer apasionada con todo, con sus amistades,  con sus amores, con sus hijos, con todo en su vida, y ahora quedarse tranquilamente esperando a que el tiempo lo curase todo, y devolviera cada cosa a su sitio, no era desde luego una opción para ella. Seguramente, sería una buena forma de hacer las cosas, meditadas, pausadas, sin desesperación, con mucha paciencia, pero ella no podía. María se lo repetía constantemente:  “No te desesperes, todo va a volver a su sitio, no hagas nada que lo estropee aún más”. Pero ella siempre tuvo ese defecto, entre otros muchos claro, era impaciente, no sabía esperar, tenía que hacer algo, lo que fuese. Y la mayoría de las veces esa impaciencia, ese ímpetu, terminaba por estropearlo todo.

Pero ahora era diferente, no quería estropearlo, por encima de todo deseaba que aquello terminara bien. Había invertido muchos años de su vida en aquella relación para que ahora se fuese todo al traste.

Al principio cuando él le confesó su infidelidad, no hacía más que llorar y preguntarle y preguntarse porqué. Un día si y otro también montando escenas de celos como si fuese una adolescente. ¿Qué había pasado?, ¿porqué? Él no tenía respuestas, o no tenía las respuestas que ella quería. Le dijo que la quería, que nunca había pensado en dejarla, que aquello había sido un error, que un fallo lo puede tener cualquiera. Se arrepintió como nunca lo había hecho con nada, y ella lo sabía, por eso decidió perdonarlo.

Pero luego vino lo peor, vivir con ello. Con la angustia metida en el pecho, con la necesidad de sentirse querida. Una necesidad difícil de cubrir; para él, porque quizás aquel sentimiento lo dejó descolocado, y necesitaba tiempo para digerirlo, y se sintió derrotado, triste, cansado…Se defraudó a sí mismo, no supo manejar la situación para que no llegara a afectarles a Elisa y a  él. Y para ella, porque verlo a él así, le hacía pensar que había sido algo más que una cosa sin importancia, le había dedicado un sentimiento que tendría que haber sido para ella.

   Los sentimientos son algo verdaderamente difícil de manejar, pensaba Elisa, sobre todo si se es un apasionado de la vida. Con el paso de los meses, la situación parecía que iba mejorando pero a ella le habían quedado secuelas,  seguramente a él también, pero lo que a Elisa le parecía más doloroso, era la profunda cicatriz que tenía en el alma, porque nunca terminaba de cerrarse del todo, de vez en cuando volvía a sangrar y esto es lo que le producía incertidumbre. Quizás, no tendría que haber pegado los trozos del amor roto, quizás hubiera sido mejor dejarlo todo y empezar de nuevo.

 

 

SIEMPRE SERÁ SAN VALENTÍN

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Querido mío:

Quise escribirte hoy esta carta no sé si porque me dejé envolver por esta cosa tan de moda y tan comercial de San Valentín. Pero lo cierto es que podría haberla escrito cualquier otro día, porque lo que tengo que decirte es válido cada día de nuestras vidas.

Ya ves, después de tantos años, algo más de treinta, aquí seguimos. Por esto, y para que mis palabras no vuelen con el viento, escribo esta carta para ti, para los dos.

La escribo para cuando estemos tristes o nos distanciemos, para cuando esa distancia no me permita decírtelo con palabras vivas. Pero sobre todo, para que nunca, ni tú, ni yo, olvidemos que nuestro amor fue más que nada y como ahora, auténtico.

Tan fuerte y tan de verdad que me es difícil encontrar palabras para expresarlo, ya ves, a veces también yo me quedo sin ellas, a pesar de todo.

Y quiero regalarte esta carta, por todo el tiempo que me tú me diste, por haberme soportado incluso a veces sin comprenderme. Por haberme dado tanto cada vez que cedías, y por la música, y por las lágrimas, y por la risa…

Me gustaría decirte cuánto te quiero y que sintieras conmigo lo especial que es esto nuestro.

Hubo malos momentos lo sé, pero no quiero recordarlos y posiblemente habrás más que tampoco recordaré. Porque te tengo tatuado a fuego, porque te llevo debajo de mi piel, porque sé que tú a mí también me llevas impregnada en la tuya y porque lo que nos une, es más fuerte que el más fuerte pegamento, y puede soportar cualquier envite.

Sólo espero que podamos seguir celebrando muchos San Valentín como este, amor mío,  amigo mío, mi mejor compañero de viaje.

Te quiero.

AL FIN SOLOS…

thAl fin solos. Aunque hubo un tiempo en el que creí que eso jamás volvería a ocurrir.

Hacía mucho que pensaba en cómo sería este momento, pero jamás se me pasó por la mente que las cosas fueran a ocurrir de ese modo.

Imaginé mil historias diferentes. Había un montón de conversaciones pendientes…y tantas cosas de las que teníamos que hablar…! Creo que en cierto modo idealicé la situación, porque la verdad todas aquellas conversaciones tantas veces imaginadas y deseadas se quedaron en unas sórdidas palabras, que lo único que me produjeron fue una gran frustración. Habría preferido seguir deseando el momento de estar solos antes de sentir este vacío por las palabras no dichas.