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Nos Pueden registrar en la calle sin más?

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10298881_272087786306543_8481730027101845646_nPues este es mi hijo, el de la camiseta de GUNS´N  ROSES. Sí toca en un grupo «Placeres Solitarios».  Estudia, y trabaja cuando le sale algo de camarero, para sus gastos. No me parece que tenga mala pinta el chaval, claro que yo soy su madre y le miro con los mejores ojos.

Pues no hay fin de semana que salga con el coche y que no le paren para hacer control de alcoholemia, lo cual me parece muy bien, pero no queda ahí la cosa, Puesto que le han parado ya tres veces, en las que le han registrado el coche, desmontándole los asientos y metiéndole los perros.

Bueno, pues no acaba ahí la cosa, ayer le han parado por la calle. Iba solo y andando, venía de visitar a su abuela. pues le han parado y le han registrado, haciéndole vaciar todos los bolsillos. Y yo pregunto, ¿Puede la guardia civil hacer esto, pararnos en medio de la calle y registrarnos, así por las buenas? Yo creo que se exceden en sus funciones, después quieren que los respetemos, pero ellos no lo hacen.

Seguramente buscaban algún tipo de droga. Con respecto a esto he de decir que vivimos en una población muy pequeña, en la que nos conocemos todos y todos sabemos de qué palo va cada uno. La guardia civil, más que nadie, sabe dónde buscar lo que ayer buscaban en los bolsillos de mi hijo. pero es más cómodo, «hacer que se hace»

 

FIRMA en FLM14 MENCÍA YANO

Firma Mencia Yano

Pues aquí estaré firmando el próximo Viernes Día 13 de Junio de 6 a 8 de la tarde en la FLM14 con TOMBOOKTU y a partir de las 8 de a tarde en la caseta 161 con el grupo de escritoras que componemos el libro de Divalentis Editorial «152 ROSAS BLANCAS»

17 DE maio «Día das lestras galegas»

«DÍA DAS LETRAS GALEGAS» dedicado este año a «José María Díaz Castro»Para conmemorarlo colgaré este poema, perteneciente a un libro de Díaz Castro  titulado «NIMBOS» y editado en 1961 por Editorial Galaxia.

PENELOPE. X. M. Díaz Castro

Un paso adiante i outro atrás, Galiza,
i a tea dos teus sonos non se move.
A espranza nos teus ollos se esperguiza.
Aran os bois e chove.

Un bruar de navíos moi lonxanos
che estrolla o sono mól coma unha uva.
Pro tí envólveste en sabas de mil anos,
i en sonos volves a escoitar a chuva.

Traguerán os camiños algún día
a xente que levaron. Deus é o mesmo.
Suco vai, suco vén, Xesús María!,
e toda a cousa ha de pagar seu desmo.

Desorballando os prados coma sono,
o Tempo vai de Parga a Pastoriza.
Vaise enterrando, suco a suco, o Outono.
Un paso adiante i outro atrás, Galiza!

Foto: Hoy es el  "DÍA DAS LETRAS GALEGAS" dedicado a "José María Díaz Castro"</p>
<p>Para conmemorarlo colgaré este poema, perteneciente a un libro de Díaz Castro  u titulado "NIMBOS" y editado en 1961 por Editorial Galaxia.</p>
<p>      PENELOPE. X. M. Díaz Castro</p>
<p>Un paso adiante i outro atrás, Galiza,<br />
i a tea dos teus sonos non se move.<br />
A espranza nos teus ollos se esperguiza.<br />
Aran os bois e chove.</p>
<p>Un bruar de navíos moi lonxanos<br />
che estrolla o sono mól coma unha uva.<br />
Pro tí envólveste en sabas de mil anos,<br />
i en sonos volves a escoitar a chuva.</p>
<p>Traguerán os camiños algún día<br />
a xente que levaron. Deus é o mesmo.<br />
Suco vai, suco vén, Xesús María!,<br />
e toda a cousa ha de pagar seu desmo.</p>
<p>Desorballando os prados coma sono,<br />
o Tempo vai de Parga a Pastoriza.<br />
Vaise enterrando, suco a suco, o Outono.<br />
Un paso adiante i outro atrás, Galiza!

UXÍA Y MANUEL, LA HISTORIA DE UN REENCUENTRO

Para los que me preguntáis, sí, sigo escribiendo ¿cómo dejar de hacerlo? esto es un párrafo del nuevo libro que está ya enviado y esperanFoto0158do…

«.. A pesar de la hora que era, todavía quedaba alguna gente paseando por la orilla del mar y disfrutando de la espectacular puesta de sol y de la brisa que traía el Atlántico.

Enseguida divisó al fondo, en dónde estaban las rocas, en el lugar en que ellos siempre se refugiaban para besarse a escondidas, la figura de un hombre. No estaba segura de que fuese él, pero sus pies la iban llevando hasta allí sin querer, como por inercia.

Mientras venía en el coche, su mente le fue trayendo imágenes de los dos escondidos entre las rocas, besándose, reconociéndose, recorriendo sus cuerpos con las manos… ¡Cuántas tardes pasaron allí…! Ella jamás olvidó a Manuel y todo lo que vivieron en aquellos años»

…Esto ocurre en «Magnolias para Andrea»

«magnolias_1A esas horas, ya no había mucho tráfico por el centro de Madrid. Ella se apretaba a él y lo abrazaba por la cintura y a Pablo eso le daban ganas de seguir en moto hasta el infinito. Pero recordó que la cena les estaba esperando, así que tomaron rumbo a casa, guardaron la moto y se dirigieron hacia el ascensor. Iban en silencio. Ella estaba un poco abrumada por las sensaciones que empezaban a surgir en su interior y él pensaba cómo hacer para que la situación no se le fuera de las manos. No quería presionarla, pero tampoco quería que ella pensara que le era indiferente.»

8 DE MARZO. DÍA DE LA MUJER.

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Ana no podía dormir, pero no era fácil hacerlo pensando que él llegaría de un momento a otro. Hoy ya se había demorado demasiado y ella sabía que eso no era bueno. Se habría parado en el bar con sus colegas a celebrar algo, beberían unas copas… El miedo empezó a invadirla. Si ya cuando estaba sobrio la agredía, cuando venía en ese estado de euforia que le daban los cubatas, entonces se le iba la mano y a veces… el puño, ese puño enorme y huesudo con aquel sello de oro en el dedo anular, que ya había llevado marcado muchas veces en varias partes de su cuerpo.
Nunca sabía por qué. Ella procuraba hacerlo todo bien, ¡pero era tan torpe…! Le costaba encontrar por ejemplo el punto justo en el que le gustaba el filete a la plancha. Ni pasado, ni crudo, justo en el punto determinado que a Andrés le gustaba, y que ella nunca pudo encontrar.
Se había hecho una experta en planchado de camisas, seguramente la contratarían en cualquier lavandería de lo bien que lo hacía. Pero nunca estaban a su gusto, un día le quitó la plancha de las manos, la arrancó del enchufe y menos mal que tuvo los reflejos bien despiertos y la esquivó, porque se la habría estampado en toda la cara, y se la habría destrozado entre el golpe y el calor del electrodoméstico.
Cuando no era por una cosa era por otra, Andrés siempre encontraba un motivo para humillarla, pero lo peor era cuando se tomaba unas copas, entonces de la bofetada pasaba a los puñetazos y…
Ella terminaba hecha un ovillo en una esquina llorando sangre.
Entonces él la miraba con desprecio y le decía que se lo tenía bien merecido, que a él le dolía más que a ella pero que tenía que enseñarla, que esa era la única manera de que aprendiera, Y que lo hacía porque la quería. ¡La quería tanto…!
Pero Ana había empezado a pensar que el amor no podíaa ser esto, que el amor no podía ser vivir con miedo en su propio hogar, el amor no podía ser tener miedo de que él regresase a casa. El amor tendría que ser un beso al llegar, tendría que ser una palabra de aliento cuando ella estuviera triste o unas risas al levantarse. Tampoco debería dolerle tanto cuando la amaba… bueno eso que Andrés decía que todas las mujeres estaban siempre deseando, y a lo que no podía negarse nunca, porque entonces aún era peor.
Le daba vueltas a la cabeza, con el miedo alojado en sus entrañas, pero vislumbrando un punto de luz en lo más oscuro de sus pensamientos. Un punto que ya llevaba días viendo aparecer, aunque luego se oscurecía de nuevo, Pero hoy no, hoy se fue haciendo más grande y más luminoso, tanto que de pronto se convirtió en un haz de luz intenso que le iluminó la razón y le dio la fuerza necesaria para levantarse. Y lo hizo, se levantó y tomó la decisión tantas veces aplazada.
Le escribió una nota: “búscate otra a la que no tengas que enseñar. Yo no necesito que me quieran tanto, necesito que me quieran mejor”. Cogió su bolso y poco más y se marchó. Con cada paso que daba, tomaba conciencia de su soledad pero también de su libertad. Se había quedado sin nada, pero de repente… lo tenía todo, y conforme iba poniendo distancia entre ella y aquel piso que compartiera con Andrés, sus labios iban dibujando una sonrisa cada vez más amplia.

Magnolias para Andrea

libros

…Ya está aquí, y en todas las librerías, también en Amazón.

He disfrutado muchísimo escribiendo «Magnolias para Andrea» espero que cuando lo leáis disfrutéis más si cabe.

Desde que empecé a escribirlo, En la primavera de 2013, hasta que lo mandé a la editorial, mientras lo valoraron y decidieron su publicación fue todo un periplo increíble. Pero cuando recibí el mágico mensaje de TOMBOOKTU «Hola Mencía, hemos decidido publicar tu libro» esto ya fue la bomba. De pronto me dí cuenta que lo de escribir no era sólo algo que me gustaba y con lo que me lo pasaba bien. Ahora era algo más serio, los demás podrían valorar mi trabajo. De hecho ya habían empezado a valorarlo, cuando decidieron que valía la pena publicarlo.

Es como un sueño cumplido, sólo siento que mi padre ya no esté para verlo. Creo que se sentiría muy orgulloso al igual que lo hizo cuando mi hermana Rosa Enríquez empezó a publicar.

Ahora sólo falta que os guste y que disfrutéis mucho leyéndolo. ¡Ah, y que lo recomendéis a vuestr@s amistades.

¡AY, EL DESAMOR!

thLa incertidumbre se había adueñado de su vida, un buen día no sabía muy bien cuando se encontró en esa situación difícil, en la que no sabía cómo continuar con su vida. Seguir como si nada hubiera pasado bueno, era una opción, pero Elisa no sabía actuar así. Ella fue siempre una mujer apasionada con todo, con sus amistades,  con sus amores, con sus hijos, con todo en su vida, y ahora quedarse tranquilamente esperando a que el tiempo lo curase todo, y devolviera cada cosa a su sitio, no era desde luego una opción para ella. Seguramente, sería una buena forma de hacer las cosas, meditadas, pausadas, sin desesperación, con mucha paciencia, pero ella no podía. María se lo repetía constantemente:  «No te desesperes, todo va a volver a su sitio, no hagas nada que lo estropee aún más». Pero ella siempre tuvo ese defecto, entre otros muchos claro, era impaciente, no sabía esperar, tenía que hacer algo, lo que fuese. Y la mayoría de las veces esa impaciencia, ese ímpetu, terminaba por estropearlo todo.

Pero ahora era diferente, no quería estropearlo, por encima de todo deseaba que aquello terminara bien. Había invertido muchos años de su vida en aquella relación para que ahora se fuese todo al traste.

Al principio cuando él le confesó su infidelidad, no hacía más que llorar y preguntarle y preguntarse porqué. Un día si y otro también montando escenas de celos como si fuese una adolescente. ¿Qué había pasado?, ¿porqué? Él no tenía respuestas, o no tenía las respuestas que ella quería. Le dijo que la quería, que nunca había pensado en dejarla, que aquello había sido un error, que un fallo lo puede tener cualquiera. Se arrepintió como nunca lo había hecho con nada, y ella lo sabía, por eso decidió perdonarlo.

Pero luego vino lo peor, vivir con ello. Con la angustia metida en el pecho, con la necesidad de sentirse querida. Una necesidad difícil de cubrir; para él, porque quizás aquel sentimiento lo dejó descolocado, y necesitaba tiempo para digerirlo, y se sintió derrotado, triste, cansado…Se defraudó a sí mismo, no supo manejar la situación para que no llegara a afectarles a Elisa y a  él. Y para ella, porque verlo a él así, le hacía pensar que había sido algo más que una cosa sin importancia, le había dedicado un sentimiento que tendría que haber sido para ella.

   Los sentimientos son algo verdaderamente difícil de manejar, pensaba Elisa, sobre todo si se es un apasionado de la vida. Con el paso de los meses, la situación parecía que iba mejorando pero a ella le habían quedado secuelas,  seguramente a él también, pero lo que a Elisa le parecía más doloroso, era la profunda cicatriz que tenía en el alma, porque nunca terminaba de cerrarse del todo, de vez en cuando volvía a sangrar y esto es lo que le producía incertidumbre. Quizás, no tendría que haber pegado los trozos del amor roto, quizás hubiera sido mejor dejarlo todo y empezar de nuevo.

 

 

SIEMPRE SERÁ SAN VALENTÍN

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Querido mío:

Quise escribirte hoy esta carta no sé si porque me dejé envolver por esta cosa tan de moda y tan comercial de San Valentín. Pero lo cierto es que podría haberla escrito cualquier otro día, porque lo que tengo que decirte es válido cada día de nuestras vidas.

Ya ves, después de tantos años, algo más de treinta, aquí seguimos. Por esto, y para que mis palabras no vuelen con el viento, escribo esta carta para ti, para los dos.

La escribo para cuando estemos tristes o nos distanciemos, para cuando esa distancia no me permita decírtelo con palabras vivas. Pero sobre todo, para que nunca, ni tú, ni yo, olvidemos que nuestro amor fue más que nada y como ahora, auténtico.

Tan fuerte y tan de verdad que me es difícil encontrar palabras para expresarlo, ya ves, a veces también yo me quedo sin ellas, a pesar de todo.

Y quiero regalarte esta carta, por todo el tiempo que me tú me diste, por haberme soportado incluso a veces sin comprenderme. Por haberme dado tanto cada vez que cedías, y por la música, y por las lágrimas, y por la risa…

Me gustaría decirte cuánto te quiero y que sintieras conmigo lo especial que es esto nuestro.

Hubo malos momentos lo sé, pero no quiero recordarlos y posiblemente habrás más que tampoco recordaré. Porque te tengo tatuado a fuego, porque te llevo debajo de mi piel, porque sé que tú a mí también me llevas impregnada en la tuya y porque lo que nos une, es más fuerte que el más fuerte pegamento, y puede soportar cualquier envite.

Sólo espero que podamos seguir celebrando muchos San Valentín como este, amor mío,  amigo mío, mi mejor compañero de viaje.

Te quiero.